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Nutrición

Lácteos: por qué el veredicto depende del producto y no del grupo

Un metaanálisis de 29 cohortes y 1,68 millones de participantes sobre lácteos y mortalidad, la relación en forma de U y por qué el yogur no es lo mismo que la leche.

«Los lácteos son buenos» y «los lácteos no sirven para nada» son las dos frases que más se oyen, y el metaanálisis más reciente y más amplio sobre el tema dice que ninguna de las dos es correcta.

El estudio más grande sobre el tema

El metaanálisis de Hu, Wang, Ji y Wang, publicado en 2026 en Frontiers in Nutrition, buscó en PubMed, Web of Science y Embase estudios de cohorte prospectivas en adultos sanos que informaran de la asociación entre consumo de lácteos y mortalidad por todas las causas o cardiovascular, con búsqueda hasta el 19 de junio de 2025 [1].

De 4.797 artículos recuperados, incluyó 29 cohortes prospectivas con 1.680.651 participantes [1]. El propio artículo aclara el problema desde el principio: los efectos de los lácteos son muy heterogéneos y varían según el tipo de producto, el contenido de grasa y el método de procesamiento [1].

Los resultados, producto por producto

Producto y dosis Asociación encontrada IC 95 %
Yogur, 200 g/día Menor mortalidad por todas las causas HR 0,89 (0,83-0,96)
Yogur, 200 g/día Menor mortalidad cardiovascular HR 0,89 (0,83-0,95)
Queso, 15 g/día Menor mortalidad cardiovascular HR 0,95 (0,91-0,99)
Leche, 200 g/día Menor mortalidad cardiovascular (grupo no estratificado por sexo) HR 0,86 (0,75-0,98)
Total de lácteos Relación en forma de U, óptimo estimado 250-300 g/día —

La conclusión de los autores es la que resume el artículo: los resultados no respaldan la conclusión generalizada de que todos los productos lácteos protegen de forma uniforme contra la mortalidad, y hacen falta recomendaciones más matizadas [1]. Su lectura favorable se centra en los lácteos fermentados, en particular el yogur [1].

Dos advertencias que el propio artículo hace

  1. La leche se asocia en el grupo no estratificado por sexo. El análisis conjunto no se puede aplicar igual a hombres y a mujeres [1].
  2. Todos los estudios son de cohorte prospectivas, no ensayos aleatorizados. Son observaciones sobre personas que viven de una manera y beben más o menos leche. La asociación es real como asociación; la causalidad no está establecida.

Por qué el tipo de producto cambia el resultado

Un apunte de contexto: el metaanálisis cita el debate sobre si la leche entera aumenta el riesgo de mortalidad frente a la desnatada, frente a otras revisiones de expertos del mismo año que concluían que la relación de los lácteos con la enfermedad cardiovascular es neutral con independencia del contenido de grasa [1]. Es decir, la propia literatura especializada no está de acuerdo.

El IOM trata el calcio —el nutriente por el que los lácteos se recomiendan habitualmente— en un informe de referencia donde siempre se aborda junto a la vitamina D, porque la absorción del calcio depende de ella [2].

El marco de salud pública

La hoja de datos de la OMS sobre alimentación saludable sitúa los lácteos entre los alimentos mínimamente procesados o no procesados que forman la base de una dieta sana, junto a la fruta, la verdura y las legumbres, y recuerda el principio de moderación aplicado a las grasas saturadas —entre cuyas fuentes enumera la nata y el queso— [3].

Y el Reglamento (UE) nº 1169/2011 recoge en su Anexo XIII las ingestas de referencia, entre ellas la de calcio, que aparecen en las etiquetas de los productos lácteos [4]. Como se explica en el artículo sobre etiquetado, son valores de referencia, no objetivos individuales.

Qué hacer con un resultado en forma de U

Una curva en U merece una aclaración, porque se interpreta mal a menudo. No significa que un extremo sea «tóxico» ni que haya una cantidad exacta a la que apuntar. Significa que, en el conjunto de cohortes analizadas, las personas que consumían mucho y las que consumían poco presentaban una mortalidad peor que las que estaban en el tramo medio [1].

Y tiene una explicación social que conviene tener presente: el consumo de lácteos está relacionado con el nivel socioeconómico, con el acceso a la alimentación y con hábitos que también afectan a la salud. Los estudios ajustan por variables conocidas, pero eso no elimina el confounding residual. Por eso un metaanálisis de cohortes puede encontrar una relación en U sin que el consumo de lácteos sea la causa de la forma de esa relación.

Ese matiz no invalida el resultado. Lo que indica es el nivel de confianza con el que hay que leerlo.

En resumen

  1. 29 cohortes y 1,68 millones de participantes: el mayor conjunto de evidencia sobre lácteos y mortalidad [1].
  2. El yogur es el producto con la asociación más clara con menor mortalidad [1].
  3. El consumo total muestra una relación en forma de U con un óptimo estimado de 250-300 g/día [1].
  4. No todos los lácteos protegen igual, y la evidencia es observacional [1].

Si tienes intolerancia a la lactosa, alergia a la proteína de leche o una patología renal, la decisión sobre lácteos es de tu profesional de salud.

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Fuentes de este artículo (4)4 referencias
  1. Hu X, Wang K, Ji X, Wang X (2026) The dose-response relationship between dairy product intake and all-cause and cardiovascular mortality risk: a systematic review and meta-analysis of prospective cohort studies. Frontiers in Nutrition. Ver fuente (se abre en una pestaña nueva) DOI: 10.3389/fnut.2026.1731841Metaanálisis de cohortes prospectivas (lácteos y mortalidad)Licencia: Artículo de acceso abierto (texto completo en PubMed Central, CC BY 4.0). Se cita con enlace.Consultado:
  2. Institute of Medicine (IOM, National Academies) (2011) Dietary Reference Intakes for Calcium and Vitamin D. The National Academies Press, Washington, DC. Ver fuente (se abre en una pestaña nueva)Informe de consenso del Institute of Medicine (DRI de calcio y vitamina D)Licencia: Obra del Gobierno de los Estados Unidos (dominio público). Descarga gratuita en nap.edu.Consultado:
  3. Organización Mundial de la Salud (OMS) (2026) Healthy diet — hoja de datos. Organización Mundial de la Salud (OMS). Ver fuente (se abre en una pestaña nueva)Hoja de datos de la OMS (recomendaciones de salud pública)Licencia: OMS: el contenido de esta web está disponible bajo licencia CC BY-NC-SA 3.0 IGO. Se cita con enlace.Consultado:
  4. Parlamento Europeo y Consejo de la Unión Europea (2011) Reglamento (UE) nº 1169/2011 relativo a la información alimentaria facilitada al consumidor — Anexo XIII: ingestas de referencia (VRN) para población adulta. Diario Oficial de la Unión Europea, L 304, de 22 de noviembre de 2011. Ver fuente (se abre en una pestaña nueva)Normativa de la UE (valores de referencia de etiquetado)Licencia: Documento legislativo público de la Unión Europea. Reproducción de cifras con fines informativos y citación de la fuente.Consultado: