Hay dos recomendaciones que en los folletos de nutrición casi nunca se ven
juntas y que sin embargo se contradicen: «come pescado» y «los suplementos de omega
3 no aportan nada». Las dos tienen respaldo documental, y proceden de fuentes de
naturaleza distinta.
Lo que encontró la Cochrane
La revisión sistemática de Hooper y colaboradores sobre ácidos grasos omega 3 para
prevención y tratamiento de enfermedad cardiovascular es probablemente el
documento más citado, y más discutido, del campo. Su alcance es amplio: 48
ensayos aleatorizados con 36.913 participantes y 41 análisis de cohortes [1].
Los resultados principales, en sus propios términos [1]:
- Los resultados agrupados de los ensayos no mostraron reducción del riesgo de
mortalidad total ni de eventos cardiovasculares combinados en quienes tomaban
omega 3 adicionales, con heterogeneidad estadística significativa.
- El análisis de sensibilidad que solo conservaba estudios de bajo riesgo de
sesgo redujo la heterogeneidad y volvió a sugerir ningún efecto
significativo.
- Ni al restringir a ensayos que aumentaban omega 3 de origen pesquero, ni a los que
aumentaban omega 3 de cadena corta, aparecieron efectos significativos sobre
mortalidad o eventos cardiovasculares.
- El análisis por subgrupos —consejo dietético o suplemento, riesgo basal de
enfermedad cardiovascular o dosis de omega 3— no sugirió efectos claros de
ninguno de esos factores.
La conclusión de los autores, textual
La conclusión es la parte que casi nunca se cita, y merece ir completa [1]:
No está claro que los ácidos grasos omega 3 dietéticos o suplementarios modifiquen
la mortalidad total, los eventos cardiovasculares combinados o el cáncer en
personas con enfermedad cardiovascular, con alto riesgo de tenerla, o en la
población general.
Y a continuación, la frase que sostiene todo este artículo: no hay evidencia que
aconseje dejar de tomar fuentes ricas en omega 3, pero hacen falta ensayos de mayor
calidad para confirmar las sugerencias de efecto protector [1].
Es decir: la revisión no dice que el omega 3 sea malo. Dice que el beneficio
esperado no se ha podido demostrar en ensayos aleatorizados, y eso no equivale a que
no exista.
Sobre el cáncer, un matiz que suele olvidarse
Ningún ensayo ni cohorte sugirió un aumento del riesgo relativo de cáncer con
mayor ingesta de omega 3 [1]. La revisión es cuidadosa al añadir que las
estimaciones eran imprecisas, por lo que no puede excluirse un efecto clínicamente
importante [1].
Es un ejemplo de cómo debe escribirse un resultado nulo: «no vimos señal de daño»
no es lo mismo que «hemos descartado el daño».
De dónde salen los omega 3 en una dieta
La hoja de datos de la OMS sobre alimentación saludable incluye el pescado entre
las fuentes de grasas insaturadas, junto con el aguacate, los frutos secos y los
aceites de girasol, soja, colza y oliva [2]. Y es coherente con el resto de su
consejo: menos grasa saturada —carnes grasas, mantequilla, aceite de palma y coco,
nata, queso, ghee y manteca— y menos grasa trans de origen industrial [2].
El IOM, por su parte, diferencia dos familias que no conviene mezclar [3]:
- Ácido alfa-linolénico (ALA), de origen vegetal, que es el omega 3
protagonista de la dieta occidental.
- EPA y DHA, de origen marino, que son los que están en el centro de la
discusión clínica.
Esa diferencia importa: buena parte de los ensayos de la Cochrane midieron aceite
de pescado con EPA y DHA, mientras que la recomendatoría se apoya en un conjunto más
amplio.
Y las legumbres, que también cuentan
Un apunte sobre la otra mitad del patrón: la revisión sistemática de legumbres y
salud cardiometabólica encontró una asociación prospectiva inversa con
enfermedad cardiovascular y coronaria, no significativa para diabetes tipo 2 e
ictus [4]. Las legumbres son fuente de proteína vegetal, fibra y minerales, y
forman parte del patrón que la OMS recomienda [2].
Lo que este artículo no hace
Conviene dejar por escrito qué no se está afirmando aquí:
- No se afirma que el omega 3 sea dañino. La revisión no encontró aumento de
cáncer ni de eventos cardiovasculares [1].
- No se afirma que el suplemento sirva. Los ensayos aleatorizados de la
Cochrane no lo demuestran, y esa es la afirmación que sostiene este artículo
[1].
- No se publica ninguna cifra de dosis. Las fuentes consultadas no aportan un
valor de referencia de ingesta de omega 3 que esta web pueda citar con su fuente,
y sin fuente no se publica cifra. El IOM trata el tema dentro del conjunto de
ácidos grasos y grasas totales [3], no como una cantidad aislada.
En resumen
- La Cochrane revisó 48 ensayos y 36.913 participantes y no encontró
reducción de mortalidad total ni de eventos cardiovasculares con omega 3
adicionales [1].
- La conclusión exacta es «no está claro», no «no funciona» [1].
- La revisión no recomienda dejar las fuentes de omega 3, y tampoco observó
aumento de cáncer, aunque con estimaciones imprecisas [1].
- El consejo de salud pública sigue siendo comer pescado, por el conjunto del
patrón, no por un suplemento [2].
Si tienes enfermedad coronaria ya diagnosticada y estás tomando anticoagulantes o
suplementos, la decisión sobre omega 3 es de tu médico, no de esta página.