La vitamina D es probablemente el suplemento con más estudios caros y más
decepción acumulada. La razón de esa decepción es interesante, y está en el diseño
de los estudios.
Lo que dicen los ensayos y la aleatorización mendeliana
La revisión de Bouillon, LeBoff, Neale y Bikle, publicada en 2023, resume los
resultados de los ensayos aleatorizados (RCT) grandes y de los estudios de
aleatorización mendeliana sobre vitamina D en salud ósea, fracturas, caídas,
cáncer, enfermedad cardiovascular, trastornos inmunitarios, esclerosis múltiple y
mortalidad [1].
Su análisis principal es una lista de ausencias, y hay que leerla tal cual:
- La suplementación de vitamina D no redujo la pérdida ósea [1].
- No redujo las fracturas [1].
- No redujo las caídas [1].
- No redujo la incidencia de cáncer [1].
- No redujo la hipertensión ni el riesgo cardiovascular [1].
Y luego están los hallazgos positivos, que la propia revisión también enumera: los
ensayos y metaanálisis grandes sugieren un efecto de la vitamina D suplementaria
sobre la mortalidad por cáncer, y hay indicios de que la vitamina D puede
reducir la mortalidad por todas las causas [1].
La clave está en una frase, no en un titular
El artículo cierra con la precisión que casi nunca se cita: estos hallazgos, en
poblaciones generalmente bien nutridas en vitamina D, no son aplicables a
mayores que viven en comunidades residenciales ni a adultos con déficit de vitamina D
u osteoporosis [1].
Ahí está toda la historia en dos líneas:
| Población |
Lo que muestran los datos |
| Adultos sano general, con estado de vitamina D adecuado |
Sin beneficio en hueso, fracturas, caídas, cáncer ni riesgo cardiovascular [1] |
| Inmunosuprimidos, enfermedades autoinmunes, esclerosis múltiple, déficit de vitamina D |
El efecto fuera del esqueleto está mejor documentado [1] |
La conclusión de los autores es explícita: el foco de la suplementación debería
pasar del uso generalizado en población sana a la suplementación dirigida a
personas concretas, a mejores enfoques nutricionales y a eliminar el déficit de
vitamina D a nivel mundial [1].
Es una crítica a la suplementación para todo el mundo, dicha por quien ha revisado los
ensayos. Merece leerse entera.
Por qué el diseño de los estudios explica tanto
La propia revisión explica el problema metodológico que hay detrás: los estudios
observacionales sobre vitamina D y desenlaces musculoesqueléticos y no
musculoesqueléticos pueden estar confundidos por causalidad inversa [1]. Es
decir, puede ser que no sea la vitamina D la que evita la enfermedad, sino que las
personas sanas y activas —las que hacen más ejercicio al aire libre y llevan una
dieta mejor— tengan además más vitamina D.
Los ensayos aleatorizados y la aleatorización mendeliana, que usan la genética
como instrumento natural, sí permiten aproximarse a la causalidad, y su
resultado es bastante menos favorable [1].
La cifra de referencia
El Dietary Reference Intakes for Calcium and Vitamin D del Institute of Medicine,
publicado en 2011, es el documento de referencia internacional. El contexto que
aporta es sencillo: la vitamina D tiene dos orígenes principales —la piel, por
exposición a radiación ultravioleta B, y la dieta—, y por eso su estado depende de la
latitud, la estación, el tono de piel, el uso de protector solar y los hábitos de
alimentación [2].
Dónde encaja con el resto de la alimentación
La hoja de datos de la OMS sobre alimentación saludable no fija una cantidad diaria
de vitamina D, entre otras cosas porque el requisito varía mucho entre individuos
[3]. Lo que sí hace es encajar la vitamina D en el conjunto: una dieta sana se
basa en alimentos mínimamente procesados o no procesados, bajos en grasas no
saludables, azúcares libres y sodio [3].
Y un recordatorio de alcance que no va de vitamina D: la OMS caracteriza la
anemia como prevenible y tratable, causada sobre todo por deficiencia de
hierro, y señala que afecta sobre todo a niños menores de cinco años, a mujeres
adolescentes y a mujeres en edad fértil [4].
En resumen
- En población sana y bien nutrida, los ensayos aleatorizados no muestran
beneficio de la suplementación en hueso, fracturas, caídas, cáncer ni riesgo
cardiovascular [1].
- Hay indicios de efecto sobre mortalidad por cáncer y sobre la mortalidad
total [1].
- El beneficio fuera del esqueleto está mejor documentado en personas con déficit
de vitamina D o enfermedades autoinmunes [1].
- La evidencia observacional positive puede explicarse por causalidad inversa
[1], y por eso los ensayos pesan más.
Este artículo no es una recomendación de suplementar ni de no suplementar. Si estás
embarazada, tienes osteoporosis o una enfermedad autoinmune, la dosis y la
necesidad las decide tu profesional de salud.