Hay dos costumbres opuestas que la cultura popular trata como reglas: desayunar
«porque es la comida más importante del día» y ayunar durante una ventana de horas
con la idea de que eso quema grasa. Los ensayos disponibles no respaldan ninguna de
las dos como regla. Este artículo las compara con sus cifras y sus límites.
Empecemos por el desayuno
El metaanálisis de Sievert y colaboradores, publicado en el BMJ en 2019 y
construido sobre ensayos aleatorizados de países de ingresos altos, revisó qué
pasa con el peso y con la ingesta energética de las personas que desayunan frente a
las que no lo hacen [1].
Su conclusión es la que más circuló, y merece leerse con cuidado: desayunar se
asoció con un aumento del peso y del consumo calórico, no con una reducción. En
ensayos aleatorizados la diferencia de peso fue de alrededor de 0,44 kg a favor
de no desayunar, y en estudios observacionales llegó a ser de 1,23 kg; el
consumo energético diario fue mayor en quienes desayunaban [1].
La propia revisión advierte que hay que ser cuidadoso al recomendar el desayuno
para perder peso, porque podría tener el efecto contrario [1]. Y matiza el
diseño: casi todos los participantes de los ensayos eran adultos de países de
ingresos altos [1], así que la conclusión no se puede trasladar tal cual a otras
poblaciones.
Conviene entender el mecanismo, porque explica por qué el resultado es contraintuitivo:
saltar el desayuno no produce por sí mismo pérdida de peso. Lo que suele producir
es un cambio en el momento del día en que se ingieren las calorías, no en cuántas, y
eso se asocia a un aumento de la ingesta total en estos estudios [1].
Ahora el ayuno intermitente
Aquí la evidencia es más reciente y más amplia. El metaanálisis en red publicado en
el BMJ en 2025 incluyó 99 ensayos aleatorizados con 6.582 adultos de distintas
condiciones de salud (720 sanos y 5.862 con problemas de salud previos) [2]. Todos
los regímenes de ayuno intermitente y de restricción energética continua
redujeron el peso frente a comer sin restricción [2].
Pero la comparación interesante es otra: frente a la restricción energética
continua, es decir, contar calorías todos los días, los resultados fueron mucho más
discretos:
| Estrategia |
Diferencia de peso frente a restricción continua |
Certeza |
| Ayuno en días alternos |
−1,29 kg (−1,99 a −0,59) |
Moderada |
| Ayuno en días alternos frente a comer en ventana horaria |
−1,69 kg (−2,49 a −0,88) |
Moderada |
| Ayuno en días alternos frente a ayuno de día entero |
−1,05 kg (−1,90 a −0,19) |
Moderada |
Los ensayos de al menos 24 semanas solo mostraron beneficio frente a comer sin
restricción, no frente a la restricción continua [2]. El beneficio parece estar en
comer menos, no en el horario.
La conclusión del artículo es que las diferencias entre estrategias de ayuno
intermitente y restricción continua son menores, y que el ayuno intermitente
ofrece beneficios similares a la restricción calórica continua, con algunas
ventajas del ayuno en días alternos en ensayos de corta duración [2].
La Cochrane, que va un paso más allá
La revisión Cochrane de 2026 sobre ayuno intermitente en personas con sobrepeso u
obesidad es la más restrictiva en su mensaje, y por eso es especialmente útil [3].
Sus mensajes, textuales en lo que importa:
- Frente al consejo dietético tradicional —restringir calorías o cambiar de tipos de
alimentos—, el ayuno intermitente puede hacer poca o ninguna diferencia en la
pérdida de peso y la calidad de vida [3].
- Frente a no recibir consejo o estar en lista de espera, el ayuno intermitente
probablemente haga poca o ninguna diferencia en la pérdida de peso [3].
- Sobre los efectos adversos —cansancio, dolor de cabeza, náuseas— los autores son
menos seguros, y lo dicen [3].
- Ninguno de los estudios incluidos recogió satisfacción con el ayuno
intermitente, ni datos sobre diabetes u otros problemas de salud [3].
Dónde encaja esto con la salud pública
La hoja de datos de la OMS sobre alimentación saludable no recomienda ayuno
intermitente ni obliga a desayunar. Sus principios son adecuación, equilibrio,
moderación y diversidad, con un reparto de carbohidratos del 45-75 % de la
energía y un mínimo de 25 g de fibra al día [4]. Ninguna de esas cuatro cosas
depende de la hora a la que se coma.
En resumen
- Desayunar se asoció en ensayos aleatorizados con algo más de peso y más
calorías que no desayunar [1].
- El ayuno intermitente reduce el peso frente a comer sin restricción, pero frente
a la restricción calórica continua las diferencias son menores, del orden
de 1 kg en algunos casos [2].
- La Cochrane concluye que el ayuno intermitente puede hacer poca o ninguna
diferencia frente al consejo dietético habitual [3].
- Lo que ninguno de estos estudios evalúa es la satisfacción con la estrategia
[3].
Ninguno de estos tres artículos es un plan de pérdida de peso, y la evidencia
recogida no sostiene ninguna promesa sobre resultados. Si tienes diabetes, estás
en embarazo o tomas medicación, la decisión de ayunar debe ser de tu profesional
de salud.