Las agujetas (DOMS, delayed onset muscle soreness) son esa doloración muscular
que aparece 24-72 horas después de un ejercicio al que no estás acostumbrado. Es
un fenómeno real, bien descrito y muy mal entendido: casi todo lo que se vende
para «quitarlas» en 24 horas tiene una base de evidencia muy fina.
Qué técnica funciona, según 99 estudios
Dupuy y colaboradores hicieron una revisión sistemática con metaanálisis de 99
estudios sobre técnicas de recuperación postejercicio [1].
| Técnica |
Efecto sobre la magnitud de las agujetas |
| Recuperación activa |
Disminución pequeña a grande (g entre −2,26 y −0,40) |
| Masaje |
Disminución pequeña a grande |
| Prendas de compresión |
Disminución pequeña a grande |
| Inmersión |
Disminución pequeña a grande |
| Terapia de contraste (agua) |
Disminución pequeña a grande |
| Crioterapia |
Disminución pequeña a grande |
| Otras técnicas |
Sin cambio |
El masaje fue la técnica más potente para recuperar de agujetas y fatiga [1].
Sobre marcadores biológicos, los resultados fueron más modestos [1]:
| Marcador |
Efecto |
| Creatina quinasa |
SMD = −0,37 (IC 95 %: −0,58 a −0,16) |
| Interleucina-6 |
SMD = −0,36 (IC 95 %: −0,60 a −0,12) |
| Proteína C reactiva |
SMD = −0,38 (IC 95 %: −0,59 a −0,14) |
Las técnicas más potentes para reducir inflamación fueron el masaje y la
exposición al frío [1]. Todos estos efectos van de pequeños a moderados.
Guo y colaboradores revisaron específicamente el masaje, en revisión
sistemática y metaanálisis [2]. La conclusión: el masaje alivia las agujetas
después del ejercicio intenso [2].
Conviene decir lo que no significa: aliviar el dolor no equivale a acelerar
la reparación del músculo. Nada de esto demuestra que el masaje te haga volver a
entrenar antes.
Wang y colaboradores revisaron 32 ensayos aleatorizados sobre calor y frío para
las agujetas [3]. El resultado: el frío y el calor reducen el dolor en
pacientes con dolor muscular de aparición tardía [3].
Un matiz de ese metaanálisis: los efectos difieren según se apliquen antes o
después del ejercicio, y no es lo mismo una temperatura extrema que un frío o
un calor moderados. Esta web no publica una cifra concreta de minutos en agua
porque el metaanálisis no fija un protocolo único, y una temperatura mal
indicada puede ser contraproducente.
La prevención
La mejor forma de no tener agujetas es la progresión de carga. El daño
muscular se produce por un estímulo mecánico inhabitual. Si el estímulo se va
escalando, el fenómeno es menor.
Esto conecta con lo ya publicado aquí: la evidencia de
entrenenamiento de fuerza apunta a que la carga y el volumen se pueden ajustar
progresivamente, y la periodización es una forma de hacerlo.
Y un recordatorio de lo que las agujetas no significan:
- No son «quema grasa» [1].
- No indican que el entrenamiento haya sido «el correcto». El entrenamiento no
se juzga por el dolor posterior.
Qué son, y por qué aparecen
Las agujetas son dolor muscular que aparece normalmente 24-72 horas después de
un ejercicio al que el músculo no estaba acostumbrado. Se asocian al ejercicio
excéntrico —la fase en que el músculo se alarga bajo tensión— y a la aparición
de microdaño.
Eso explica por qué duelen: el proceso de reparación del músculo produce la
inflamación y el dolor. En otras palabras, las agujetas son el síntoma de que la
reparación está en marcha.
Por eso el entrenamiento con las mismas agujetas no es preciso ni necesario: no
estás «ganando» nada, solo días sin entrenar.
El orden en que conviene hacer las cosas
Si el objetivo es entrenar y no limitarse a notar la musculación, este orden es
razonable. Es sentido común más que una fuente:
- Prevenir con progresión de carga, que es lo que reduce el estímulo
inusual [1].
- Entrenar cuando el dolor lo permita, sin esperar a que desaparezca del
todo.
- Usar una técnica de recuperación si el dolor molesta, sabiendo que
alivia y no acelera la reparación [1][2].
Esta web no recomienda una técnica concreta con una frecuencia: los
metaanálisis evaluan efectos agrupados y no fijan un protocolo óptimo [1][3].
En resumen
- En 99 estudios, masaje, compresión, inmersión, contraste y frío sí reducen
las agujetas, con efectos de pequeños a grandes; otras técnicas no [1].
- El masaje es la técnica más potente para dolor y fatiga [1][2].
- Frío y calor reducen el dolor según 32 ensayos, con diferencias según cuándo se
apliquen [3].
- Los efectos son pequeños o moderados: alivian, no reparan.
Las agujetas molestan, pero el daño muscular tiene
sentido biológico. Tratarlas no es el fin: la mejor estrategia sigue siendo no
provocarlas.