El calcio es de esos nutrientes en los que la respuesta fácil —«toma más»— está
tan extendida como la respuesta real. Y la respuesta real tiene tres partes que
conviene separarlas.
De dónde sale la cifra de referencia
El documento de referencia es el Dietary Reference Intakes for Calcium and Vitamin
D del Institute of Medicine, de 2011 [1]. Lo que aporta ese informe al debate del
calcio es doble:
- El calcio es un nutriente esencial: participa en la estructura ósea, en la
transmisión nerviosa y en la contracción muscular.
- Su estado y su suplementación se analizan siempre junto a la vitamina D, porque
la absorción del calcio depende de ella.
Ese emparejamiento es la razón por la que los ensayos de calcio y vitamina D no
suelen poder separarse en sus conclusiones. También explica que la evidencia sobre
vitamina D que se revisa en otro artículo de esta web llegue en gran parte
acompañada de calcio.
Aquí hay un resultado que merece atención, porque es de los que corrigen una idea
muy difundida. El metaanálisis de cohortes prospectivas sobre lácteos y mortalidad,
publicado en 2026, incluyó 29 estudios de cohorte con 1.680.651 participantes
[2].
Sus resultados, por producto y dosis:
| Producto |
Dosis analizada |
Resultado |
| Yogur |
200 g/día |
Menor mortalidad por todas las causas (HR 0,89) y cardiovascular (HR 0,89) [2] |
| Queso |
15 g/día |
Menor mortalidad cardiovascular (HR 0,95) [2] |
| Leche |
200 g/día |
Menor mortalidad cardiovascular en el grupo no estratificado por sexo (HR 0,86) [2] |
| Lácteos en total |
Óptimo estimado 250-300 g/día |
Asociación en forma de U [2] |
El resultado central, y el que los autores subrayan, es que no se sostiene la
conclusión generalizada de que todos los lácteos protegen por igual: los efectos
dependen del tipo de producto y de la dosis [2]. Y que los lácteos fermentados,
especialmente el yogur, parecen los más beneficiosos [2].
Por qué una curva en U importa
La forma en U no significa «el calcio hace daño». Significa que los dos extremos
del rango se asocian peor que el punto medio, que en este análisis se sitúa
alrededor de 250-300 g diarios de producto lácteo.
Este diseño tiene una limitación que el propio artículo reconoce: son cohortes
prospectivas, es decir, estudios observacionales. Se comparan personas que
consumen más con personas que consumen menos, sin asignación al azar. La asociación
es real como asociación, pero no permite afirmar que aumentar el consumo de
lácteos causará esa reducción de mortalidad. Es la diferencia entre correlación y
causalidad, y la diferencia entre este artículo y una promesa.
Dónde encaja con las guías de salud pública
La hoja de datos de la OMS sobre alimentación saludable sitúa el calcio dentro del
marco general de los alimentos mínimamente procesados o no procesados, bajos en
grasas no saludables, azúcares libres y sodio [3], y recuerda el principio de
adecuación: que la dieta cubra las necesidades de micronutrientes sin excederse
[3].
Por su parte, el Reglamento europeo 1169/2011 recoge en su Anexo XIII las ingestas
de referencia que aparecen en las etiquetas de alimentos, entre ellas la de calcio
[4]. Esas cifras son de referencia para el etiquetado, no recomendaciones de
tratamiento.
El límite que hay que poner
Tres cosas que este artículo no dice y que conviene no inferir:
- No recomienda un suplemento de calcio. La guía de referencia es un informe
de ingestas, no una indicación de suplementar, y la decisión de hacerlo
corresponde a un profesional.
- No confunde la ingesta de calcio con la salud ósea. Hay ensayos sobre el
hueso, pero la relación entre la ingesta de calcio y el riesgo de fracturas es
un debate abierto que este artículo no resuelve.
- No traslada a los adolescentes ni a los niños las cifras de adultos. Las
necesidades cambian por edad y sexo, y eso queda fuera.
En resumen
- El calcio es esencial, y su referencia se aborda siempre junto a la vitamina
D [1].
- Un metaanálisis de 29 cohortes y 1,68 millones de participantes encuentra
asociación del yogur con menor mortalidad y una relación en U en el consumo
total de lácteos, con un óptimo estimado de 250-300 g/día [2].
- El resultado depende del tipo de producto, y los fermentados parecen los más
beneficiosos [2].
- La evidencia es observacional: describe asociaciones, no causalidad [2].
Si tienes osteoporosis, insuficiencia renal o toma vitamina D a dosis altas, la
valoración del calcio es médica, no de salud pública.